Este hogar pretende el bienestar de caninos,  felinos y equinos. Fomentando el amor y el buen trato a los animales en general. 

 

     Luis Enrique Suárez, jugando con los que el llama sus “hermanos menores”.

 

Por: María Antonieta Mora

 

La cantidad de perros callejeros cada vez es mayor en Cundinamarca, en estos momento tan solo en Bogotá deambulan más de 90 mil caninos, según datos de la Secretaria de Salud de la ciudad y sostiene que es preocupante el aumento de esta cifra, tanto para los interesados en el bienestar de los animales, como para los que no lo están.

Estos animales que habitan en las calles, muchas veces en deplorable estado, heridos gravemente, con enfermedades que, en ocasiones, sus dueños no logran manejar correctamente, no hallando solución diferente a la de abandonarlos. Los perros no son lo únicos que presentan esta problemática, felinos y equinos son víctimas del maltrato y explotación.

Consciente de todos estos hechos, Luis Enrique Suárez, antiguo catedrático de la Universidad Pedagógica de Colombia, resuelve mudarse a Silvania- Cundinamarca, con la  decisión de crear la Fundación Hogar Pedro Federico II, cuenta su hijo y colaborador Domingo Suárez. La fundación es creada a comienzos de 2009; menciona Luis Enrique que su proyecto estaba en mente desde hace ya varios años pero no lo había podido realizar anteriormente, “mi amor hacia los animales es infinito y mutuo”, agrega “los perros me han enseñado más que la propia gente”.

Antiguamente la fundación constaba de doce perros, ahora hemos podido salvar a treinta y siete  caninos, expresa el creador. Angélica Obando, voluntaria de la Fundación desde sus inicios, sostiene que han ayudado por el momento únicamente a perros, pero el objetivo del hogar es auxiliar también  a felinos y equinos. 

Según Enrique, la ignorancia es el mayor pecado que puede cometer el hombre, al no ser conscientes de la sensibilidad que caracteriza a estos animales, que incluso suele ser mayor a la de los hombres. La ayuda que otorga mi padre es enormemente valiosa, pero habría que buscar transformar el pensamiento de muchos para acabar el fondo de este problema, el maltrato a los animales en general es una enfermedad que debe ser erradicada concluye  Domingo Suárez.